Gaslight, la tortura psicológica del amor

Quizás no sepas de qué se trata, pero, ¿alguna vez te has sentido manipulado por alguien hasta el punto de dudar de tu propio criterio?… Si es así, puede ser que estén usando la técnica del Gaslighting, la manipulación más sutil para confundirte.

De una película clásica de Hollywood…

Sí, este término tiene como origen  una película clásica de Hollywood de 1944, “Gaslight” de George Cukor, e interpretada por Ingrid Bergman y Charles Boyer. Ambos actores interpretan a un matrimonio estadounidense que acaba de mudarse a la casa de un familiar recientemente fallecido. Lo que es un escenario perfecto para que Gregory, el esposo de Paula, le haga creer que está completamente desequilibrada. A partir de su llegada  a la mansión, extraños sucesos comienzan a mermar la tranquilidad mental de Paula. 

Este filme de drama y misterio fue una ventana oportuna para que muchos comprendieran las razones de por qué la violencia de género se convierte, tan fácilmente, en un círculo del que es casi imposible escapar. Este tipo de torturas mentales desorientan a la víctima y la extravían entre la realidad y los argumentos infundados de quien la presiona constantemente para trastornarla. Depender del mismo agresor parece ser la única salida. (Ojo, esto también lo pueden sufrir hombres) 

El gaslighting, es una forma de abuso emocional, en la que se trata de manipular e intenta confundir la percepción, memoria y juicio de una personas hasta el punto de que llegue a dudar de su salud mental. Es decir, un lavado de cerebro que se logra poco a poco al ofrecer información falsa o incompleta para desacreditar una y otra vez, hasta anular el sentido crítico de la persona.

¿Cómo saber si eres víctima de abuso emocional?

“Yo no dije eso, no lo recuerdas bien”, “eso no fue lo que pasó”, “te lo estás inventando”, “que mala memoria tienes”, “estás loca/o, te creas tus propias mentiras”, excusas que suelen recurrir los agresores para mentir y negar cosas que ha dicho o hecho, aunque existen pruebas para mantener su papel y ganarse la confianza de la víctima. 

Aunque no existe violencia física, este abuso suele presentarse en etapas: desconfianza, defensa y depresión que  se van reflejando en los estados emocionales y psicológicos de las víctimas poco a poco:

  • Dudas constantemente de tu criterio y opinión. Necesitas que los demás te confirmen si lo que dices es cierto.
  • Empiezas a dudar de tu memoria, generando impotencia por no poder recordar detalles. 
  • Siempre te sientes culpable de todo, y aunque creas que no lo eres, alguien te acaba convenciendo de que lo eres. Es por este motivo que siempre te estás disculpando por todo.
  • Incapaz de para tomar decisiones, por pequeñas que sean y antes no te ocurría, por lo que elige creer el del abusador. 
  • Te infravaloras, sientes que todo lo haces mal y que no te mereces que te quieran.
  • Piensa que estás perdiendo la cabeza de forma irreversible.

¿Qué puedes hacer para salir y evitar este abuso?

Especialistas en psicología clínica recomiendan poner atención en las señales de alerta, es importante coger a tiempo el problema, ya que las víctimas no reconocen el abuso emocional cuando está sucediendo y crean un profundo sentimiento de confusión, incompetencia y miedo. Los abusadores hacen que sea difícil para las víctimas el pensar con claridad suficiente como para tomar medidas de protección para ellas mismas.

  • Confía en tu propio criterio, en tus valores y en tus creencias. Si sientes que algo no está bien, ponle atención a eso y examina qué partes no cuadran. 
  • Pon contexto: no se puede perder la cabeza sólo cuando estamos con una persona concreta y funcionar bien con el resto.  ¿por qué tienes que ser tú quien esté equivocado/a?
  • Mantén tus decisiones: no cambies de opinión sólo porque alguien te lo diga.
  • Respeta tus emociones: nadie te puede decir cómo te has de sentir. No te juzgues desde la perspectiva del otro. Todo lo que sea fundamental para ti no lo cambies, forma parte de tu esencia. Piensa en tus rasgos de personalidad y valores, y lo que no quieras cambiar, que no te lo modifiquen.
  • Mantén tus límites personales. Si alguien los traspasa, hazlo saber y plantea una consecuencia.
  • Rodéate de personas que te hagan sentir bien, no mal. Comunícate.
  • Crea tus propios espacios. Dedica tiempo a tu evolución y a tu crecimiento personal.
  •  No intentes llegar a acuerdos ni que se reconozca tu posición cuando haya manipulación de por medio, es una batalla perdida.
  • Cuestiónate la necesidad de mantener en tu vida al acosador. Busca alternativas.

Hoy existe un gran cantidad de bibliografía que puede describir a detalle el fenómeno gaslighting, y el cine es también, una gran oportunidad para que desde distintas perspectivas entendamos cómo es que algunas actitudes, por más inofensivas que parezcan, pueden ser parte de una manipulación peligrosa con la que muchos confunden al “amor”. 

Debemos tener claro que las emociones no son ni buenas ni malas, y nadie te puede decir si lo que sientes es cierto o no. Al fin de cuentas, si sientes que te humillan o te dañan psicológicamente, solo tú sientes eso, lo que experimentas no está sujeto a discusión. A veces las personas mas cercanas pueden hacer o decir cosas que aunque puedan parecer inofensivas a simple vista, esconden un carga letal de veneno, capaz de crear una profunda herida personal en quien lo sufre.

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Escrito por

Kairy De Vasconcelos

Politóloga y Copywriter. CEO fundador de Libertate. Frenética de los viajes y de cualquier rincón en el mundo. @Kaikaydv